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El Padre Carlos Marelli fue quien colocó la piedra fundamental de la Iglesia y bendijo la misma un 4 de abril de 1926.
El 6 de agosto de 1926 en el Teatro Cervantes de Buenos Aires, se organizó una fiesta promovida por la Comisión de señoras italianas a beneficio de la construcción de la Iglesia de Villa Regina.
Estuvo presente la primera dama Regina Pacini de Alvear y otras personalidades.
“No había aún una Iglesia. Su construcción, en albañilería, comenzó el 4 de abril de 1926, en medio de la profunda emoción de la comunidad, como escribió «Caras y Caretas», publicando, el 8 mayo, un artículo y algunas fotos de la ceremonia, que contó con la presencia del Encargado de Negocios italiano en Buenos Aires, Ernesto Koch y el habitual Vincenzo Tasco, en ese momento Cónsul General. Fue terminada en 1927 y, desde el año siguiente hasta 1937, fue cura el misionero salesiano Marcelo Pío Gardin.” (Pantaleone Sergi, “Un modelo fascista de emigración italiana en Argentina”).
La Capilla original se inauguró y se bendijo el 1° de noviembre de 1927.
Por febrero se obtuvo el teléfono y la luz eléctrica que proveía la usina de Don Ubaldo Palandri con las que iluminó la cruz frente a la Iglesia que tenía su entrada con unas 60 lámparas.
La campana que llevó el nombre de María Benedetta grabado en bronce el mismo nombre de la madrina: Benedicta Cipolletti de Bonoli esposa de Felipe Bonoli.
La Parroquia Nuestra Señora del Rosario fue fundada el 3 de febrero de 1928 dada la necesidad de los Inmigrantes de contar con un Templo Religioso; ese mismo día se oficio la primera misa a Cargo del Sacerdote Marcelo Gardin.
Según cuenta la crónica, la iglesia fue donada por la Compañía Ítalo Argentina de Colonización a los Padres Salesianos en noviembre de 1927 y comenzó a funcionar el 3 de febrero de 1928, mismo día en que se ofició la primera misa de manos del sacerdote Marcelo Gardín, oriundo de Friuli (Italia), excapellán del Ejército de ese país durante la Primera Guerra Mundial.
La campana fue donada por Mussolini. Como el padre añoraba las campanas del Véneto, se dice que se animó y solicitó al gobierno de Mussolini tres de ellas para su parroquia. Tuvo respuesta y recibió 5.000 liras para comprarlas. Las primeras campanadas se escucharon el 30 de junio de 1928.









